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jueves, 16 de septiembre de 2010

Angel




La suave brisa de la mañana, de una primavera, pronta a llegar,
acaricia mis mejillas. El sol brillante y poderoso ilumina todo
lo que me rodea, incluyendo a mi propio ser, a mi cuerpo
que camina sin rumbo, esperando el llamado de un ángel,
un ángel de bellos ojos verdes, con mirada tierna, tímida y vivaz.

En la soledad de mi caminar, miraba pasar a la gente a mí alrededor
como extraños seres, distintos a mí, pero con la sensación que todos tenían
algo  en común, algo para compartir, algo para ofrecer, algo para esconder.
vi. en sus rostros, expresiones de miedo, en otros expresiones de amor, de alegría,
de entrega, de soledad…..me pregunto, si esos rostros son espejos de mi ser, donde voy con mis miedos, mi soledad, mi entrega, mi amor y mi alegría?
No hay lugar donde ir, no hay a quien dar y no hay de quien recibir, si primero no me doy eso a mi, no me encuentro a mi….

Ángel de bellos ojos verdes…no temas, todo esta bien, nada cambió, nada va a cambiar,
Tu mundo esta a salvo, la suave brisa, sólo acaricia las mejillas, solo le da un calido cariño al alma


AT

3 comentarios:

  1. Sencillo, transparente y esperanzador texto.



    Un abrazo

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  2. ¡Qué bellas palabras! La pregunta por el ser lleva a esta maravillosa prosa poética, levanta vuelo como las golondrinas en su eterno peregrinar. Todo es como debe ser. La búsqueda estará llena de caricias de ángel, como tu dices con tanta armonía y calidez.
    ¡Me gusta! Me pregunto dónde está la estatuilla del ángel que oculta su rostro. ¿En qué ciudad, en qué aldea? Me parece conocer ese angelito, quiero acariciarlo..
    Gracias y abrazos desde la Patagonia Argentina.

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  3. Extremada delicadeza, he vivido las sensaciones del ángel... menos mal que añades: "tu mundo está a salvo". Me ha encantado Besos y un suave y cálido abrazo.

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Gracias por comentar.