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viernes, 1 de abril de 2011

Intentos

Todos intentamos....siempre intentamos....tratamos de ir mas alla...de conseguir lo tan ansiado, lo tan amado, de probar de una manera o de otra, siempre guardamos la sensación de tratar una vez mas, por si algo cambio y se pueda dar....tambien esos intentos nos llevan a chocarnos contra la pared, darnos cuenta que muchas veces las puertas que se cerraron, ya no se volveran a abrir...duele aceptar eso, que ya no podes pasar esa puerta, ese corazón, esa vida.....aceptar, que no va mas, y algo nos hace volver a intentar, aceptar migajas, sólo para tener algo de lo anhelado...que triste estar ahí.....pero la vida siempre nos da la oportunidad, de darnos cuenta, de fortalecernos y un día sin darnos cuenta, eso tan deseado....ya ni lo recordamos....

martes, 22 de marzo de 2011

Caminos nuevos


Caminos nuevos estoy recorriendo, desconocidos y placenteros...
plenitud me estas embargando, 
completa me siento, 
feliz con este presente que se abre a mi. 
Deseosa de vivirlo de experimentarlo, alegría de ser yo misma!!

AT

viernes, 11 de febrero de 2011

En la quietud







Me encuentro, me consiento, sólo escucho la voz de mi interior, estoy en el remanso, contemplando, dejándome ser, sólo deseo escucharme, con amor, hoy no necesito tu aprobación, queriéndome donde estoy, centrándome en mi ser.....cuidando mi alma, que se expresa, cuidando mis necesidades...hoy estoy conmigo, a mi lado, sanando las heridas que habitan ahí...usando la sabiduría para fortalecer....agradeciendo este presente en quietud.


AT

martes, 1 de febrero de 2011

De jardines hablamos.



En lo profundo de mi alma donde , desde siempre habita el jardín de mi vida, hoy con pena, veo que no esta en el mejor estado...el pasto se ha quemado, quizá se acercó mucho al sol....los árboles están sin hojas, las plantas que fueron bellas, ya no están floridas, los rosales, ya no muestran sonrientes, sus mas bellas rosas, sólo quedan tallos y espinas, que atentan con todo aquel que se acerque....


Que pena, que triste, que sola....sin la alegría que antes había....


Sólo sé, que espero....me quedo, lo habito y lo cuido, asi como esta, conteniendo las lágrimas y soñando con la primavera, esa, que buena le devuelve los colores, la vida y la alegría a mi jardín tan querido.


A.

domingo, 16 de enero de 2011

lunes, 3 de enero de 2011

Animarse a volar

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Y cuando se hizo grande, su padre le dijo:
-Hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, opino que sería penoso que te limitaras a caminar teniendo las alas que el buen Dios te ha dado.
-Pero yo no sé volar – contestó el hijo.
-Ven – dijo el padre.
Lo tomó de la mano y caminando lo llevó al borde del abismo en la montaña.
-Ves hijo, este es el vacío. Cuando quieras podrás volar. Sólo debes pararte aquí, respirar profundo, y saltar al abismo. Una vez en el aire extenderás las alas y volarás...
 
El hijo dudó.
-¿Y si me caigo?
-Aunque te caigas no morirás, sólo algunos machucones que harán más fuerte para el siguiente intento –contestó el padre.
El hijo volvió al pueblo, a sus amigos, a sus pares, a sus compañeros con los que había caminado toda su vida.
 
Los más pequeños de mente dijeron:
-¿Estás loco?
-¿Para qué?
-Tu padre está delirando...
-¿Qué vas a buscar volando?
-¿Por qué no te dejas de pavadas?
-Y además, ¿quién necesita?
 
Los más lúcidos también sentían miedo:
-¿Será cierto?
-¿No será peligroso?
-¿Por qué no empiezas despacio?
-En todo casa, prueba tirarte desde una escalera.
-...O desde la copa de un árbol, pero... ¿desde la cima?
 
El joven escuchó el consejo de quienes lo querían.
Subió a la copa de un árbol y con coraje saltó...
Desplegó sus alas.
Las agitó en el aire con todas sus fuerzas... pero igual... se precipitó a tierra...
Con un gran chichón en la frente se cruzó con su padre:
-¡Me mentiste! No puedo volar. Probé, y ¡mira el golpe que me di!. No soy como tú. Mis alas sólo son de adorno... – lloriqueó.
-Hijo mío – dijo el padre – Para volar hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen.
Es como tirarse en un paracaídas... necesitas cierta altura antes de saltar.
Para aprender a volar siempre hay que empezar corriendo un riesgo.
Si uno no quiere correr riesgos, lo mejor será resignarse y seguir caminando para siempre.
 
JORGE BUCAY